sábado, 7 de junio de 2008

Schwardwald

Excursión de última hora. La verdad es que pensábamos que ibamos a encontrar buen tiempo (como cabía esperar si uno se fiaba de las previsiones meteorológicas). Sin embargo nuestra decepción fue creciendo más y más cuanto más nos acercábamos a la Selva Negra.

De todas formas, hay que decir que aún y con un tiempo que no acompañaba lo más mínimo, la Selva Negra no dejó de sorprenderme ni un segundo. Es un paraje sin igual, con bosques tupidos e inmensos. Una vez te adentras en sus bosques no puedes dejar de caminar y admirar el paisaje sin parar. Por tanto hay que tener cuidado porque sino te puede pasar como a nosotros y no encontrar el camino de vuelta...

Picasa SlideshowPicasa Web AlbumsFullscreen


El domingo estuvimos en Allerheiligen, un pueblo minúsculo en el que se encuentran unas ruinas de un monasterio que datan del año 1200 más o menos, y unas cataratas que no se podrían comparar a las del Niagara, pero que no dejan de sorprenderte.

1 comentarios:

Parfait dijo...

Oyé,... ¿desde entonces no hubo más viajes o tu jefe se dio cuenta que te estas aburriendo mucho?

Un beso,

Pif